Ser constante y regular en lo que sea que hagas te llevará a lugares que ni siquiera soñaste. Y estos pequeños escritos serán recordados como la escalera que me ayudó a subir el camino de mi felicidad personal. Hoy vengo desmotivado, justo como el tema del que pienso hablar, así que pasen todos y sean bienvenidos a Cartas al olvido de internet.

I Wanted to Be Superman. I Failed. | Psychology Today

Naces, creces, experimentas la Felicidad, la tristeza y el espectro completo de emociones, y poco a poco formas una rutina que te acomoda al principio y te vas acostumbrando a ella. Vas a la escuela, sales con amigos, comes en tu casa, celebras y juegas con tus hobbies preferidos. Eres consciente de lo afortunado que eres a comparación de millones de personas alrededor del mundo. Tienes las necesidades básicas más que cubiertas y hasta te sobra como para querer algo material que bien podrías omitir, pero lo quieres. Lees, escribes, haces ejercicio, usas redes sociales, ves memes y compartes charlas con personas sobre temas en común. La rutina te consume y no puedes quejarte porque lo tienes todo. Entonces, ¿por qué estás desmotivado?

Algo que me ha funcionado para salir adelante con mi vida es justamente lo que escribí en el párrafo anterior. Sin embargo, llega un punto en donde todo lo bueno y positivo no es suficiente. Ni siquiera las decepciones amorosas o el distanciamiento social hace que pueda salir de esa macrorutina. Todo es parte del círculo que se repite una y otra vez. Según los estoicos, sin importar ese círculo, es nuestra reacción a él lo que determina nuestra realidad. Si decides que algo te afecte es tú problema, todo está en la mente, entrénala y serás inmune a lo que tú desees. Está bien, entiendo la postura, pero incluso acatar todo eso al pie de la letra deja al descubierto un extremo que hasta cierto punto descarna la humanidad por la cual somos definidos.

Estoy desmotivado, cansado. No sé qué escribir, no sé qué hacer y no sé cómo hacerlo. Bueno, sí sé qué y cómo. Más bien, el poder de voluntad para hacerlo no está en su mejor momento. Y ¿qué es lo mejor que se me ocurrió hacer? Plasmar todo eso mediante un texto. Estar desmotivado sin saber del todo por qué está bien, por más que te contradigas, por más que no haga sentido. Eres humano y por ende una contradicción que deambula entre un mar de perspectivas para vivir tu vida de la mejor manera posible. A veces la racionalidad no nos sirve para explicar todo, no intentes buscarle sentido a algo que solo es, solo deja que fluya, no leas, no escribas, no veas, no hagas, solo sé.

Hay fenómenos internos más complejos que cualquier misterio galáctico y que jamás vas a entender aunque esté pasando en tu cerebro. Siéntete desmotivado, solo no te quedes ahí por siempre.

Si llegaste hasta aquí, albricias. Puedes encontrar más migajas subconscientes de mí en donde nadie buscaría porque en teoría no hay nada, o al menos no debería. Las etiquetas sirven de guía, pero a veces pensar sin categorías nos abre las puertas a nuevos horizontes.

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