Ahora que ya han pasado un par de días de la ceremonia de los oscars, hubo algo que nos llamó la atención en el grupo editorial de NerdLab. Si bien la premiación estuvo llena de sorpresas y uno que otro chiste, el año se sintió un poco flojo comparado con otros. Sin embargo, hubo algo de definitivamente resaltó y que a pesar de no ser nuevo, definitivamente fue el tema del año. Joker y parásitos podrían ser más parecidas de lo que aparentan.

Abróchense, pónganse sus sombreros de papel aluminio y prepárense para un viaje a los más recónditos lugares del cine en 2019.

Vivimos en una…

A lo largo de los años el cine se ha utilizado como medio audiovisual para compartir poderosos mensajes por medio de grandes películas.  Por ello, no es coincidencia que decenas de filmes merecedores al premio de la noche -mejor película- traten temáticas de reflexión e incluso, polémicos. Este año, no fue la excepción, ya que entre el público y la crítica, las dos películas más nombradas para el galardón fueron Joker y Parásitos. Cintas que narran la historia de individuos conflictuados con la sociedad. Esa es la palabra clave de todo este artículo: Sociedad.

Entre payasos y parásitos

Basándonos en nuestra interpretación, damos paso a lo siguiente. Tanto Bong Joon-ho como Todd Philips, decidieron centrarse en una crítica a la sociedad y sus repercusiones en los individuos. Arthur en el caso de Joker al tener una enfermedad y no ser aceptado por la misma, se harta de cómo lo tratan derivando en los eventos de la trama. En cambio la familia Kim, viviendo al nivel de las alcantarillas, viendo y soñando con ser ricos, empiezan a tener una percepción de ingenuidad sobre las clases sociales altas.

 

¿Buenos y malos?

A pesar de lo planteado en ambas películas, se deja a criterio del espectador quién es el bueno y quién es el malo. Cuando se tienen en consideración los factores que volvieron al Joker un asesino, y a la familia Kim unos parásitos, uno se queda con un sabor de boca extraño. Ambos podrían ser buenos o malos, es cuestión de percepción, y precisamente eso es lo que quieren los dos directores. Algo que te deja pensando en cómo tratamos a la gente, o cómo dependemos de alguien en nuestras vidas.

¿Tenemos lo que merecemos?

Finalmente, después de poner todas las piezas juntas, nos damos cuenta que el cine puede ser un arma muy poderosa capaz de llenarnos de sentimientos y emociones resaltando un tema de suma importancia en la mayoría de los casos. A veces hace falta ver que un filme puede causar más impacto en nosotros que cualquier regla o norma que hayamos aprendido, puede hacerlo de manera positiva y darnos a ver que la forma en la que actuamos no siempre es la correcta. Una sensación que nos inunda al salir de la sala de cine, que llevamos a la discusión con amigos o familia y que a final de cuenta se queda con nosotros, y al final del día no volvernos ni payasos ni parásitos.

 

 

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